Nuestra parodia democrática
“E hicieron acto de presencia esas dos cosas que ama
la tiranía: la frivolidad y la altanería”
Salustio, La Conjura de Catilina, 41.3, p. 149
1).- Cerca del pueblo; lejos de la realidad
Desde el uno de diciembre de 2018, México ha vivido una comedia de ingenuas apariencias. Se entiende que es demasiado prematuro calificar al nuevo régimen. Pero basta analizar el inicio para darse cuenta que es la reproducción del mismo sketch. Un copy & paste. En el fondo, somos una sociedad convertida en presa pasiva de una parodia democrática. Una víctima más del espejismo populista. ¡El pueblo!, ¡el pueblo!, el sobado término del oficialismo. Nuestras instituciones una burla; nuestras leyes una farsa.
Se terminó “la pausa” en la relación diplomática con Estados Unidos. Su embajador sólo tratará con el canciller Juan Ramón de la Fuente. No habrá diálogo con la oposición: será labor de la titular de SEGOB, Rosa Icela Rodríguez. Es decir, la política bilateral con nuestro vecino y mayor socio comercial o escuchar a las minorías son pecatta minuta para la presidenta Claudia Sheinbaum. Ella tratará sólo “con el pueblo”. Con nadie más. El poder que se asume depositario de los ciudadanos vistos como súbditos.
Elías Canetti lo dijo hace décadas: “anhelan tanto el sometimiento de todo lo que se les opone, que con frecuencia pagan un precio demasiado elevado por ello”. (Masa y poder, Alianza/Muchnik, Madrid, 1999, p. 294). En vías de detentar un poder absoluto; de la farsa de división de poderes; del irrisorio Pacto Federal y de someternos a una tiranía, la jefa del Ejecutivo no ha podido discernir la diferencia entre servidumbre y vasallaje. “¿De qué sirve la ciencia si no hay entendimiento?”, se preguntaba Michel de Montaigne en sus Ensayos. Obvio: desde las sombras le siguen dictando la lección.
2).- Inseguridad e impunidad
México sigue sumergido en un teatro criminal perpetuo. Habrá que ver cuándo los nuevos depositarios del poder público descubren la hebra de las causas de la inseguridad. Y es que tal parece que las masacres se han convertido en entretenimiento. Dicen los clásicos, Hobbes entre ellos, que las obligaciones del ciudadano con el gobierno sólo tienen vigencia mientras éste pueda protegerlo. Desde hace mucho se ha encogido de hombros. En fechas recientes, hasta quienes se presume serían salvaguardas de la seguridad ciudadana: Ejército y Guardia Nacional, han sido protagonistas de asesinatos de civiles.
Fingir demencia en el combate a los cárteles ya no es una justificación, sino parte de una trama tortuosa, turbulenta y opaca. Pero hábiles para el manejo de cortinas de humo y distractores. La matazón en Culiacán no importa. El tema es el affaire Genaro García Luna y su compinche Felipe Calderón. El maniqueísmo perverso que permeó en el sexenio de AMLO. Los buenos aquí; los malos, conservadores y neoliberales, allá. El país es un desastre por culpa de éstos. No se ha entendido la conseja popular: los verdugos de hoy, serán los ajusticiados de mañana. La sentencia de García Luna y la amenaza de pena de muerte contra El Mayo, son sólo un señal. ¿De qué aplauden y se ríen en Morena? A varios la DEA ya los trae en la mira.
3).- Entre abyectos y palafreneros
Jamás el pueblo mexicano fue espectador de una escena tan grotesca, ridícula y deprimente, producto del fanatismo ciego, como la famosa tómbola para insacular a los próximos juzgadores. Bolitas blancas numeradas como kermés pueblerina. Legisladores (as) de rodillas o como animales reptando para buscar las que caían al piso, animados (as) por el palafrenero de Morena, Gerardo Fernández Noroña y su grito de ¡lotería! Como el mulero arriando a sus acémilas. Un acto ominoso, de barbarie, producto de la consigna más sombría de la ilegalidad, la rapacidad y la estupidez.
Colofón:
México está en el limbo, desde el punto de vista constitucional. Vive una grave crisis. Desde López Obrador el desacato a las resoluciones del Poder Judicial de la Federación se ha convertido en institución. Se han roto las reglas; la división y autonomía de los poderes; los barruntos de incipiente democracia. Estamos probando los brotes de una monarquía sexenal, absoluta y hereditaria, como dijo de la hegemonía priista don Daniel Cosío Villegas. Muy pronto pagaremos el precio de este experimento que, en el sexenio pasado, dejó más dudas que certezas.
BREVES DE LA GRILLA LOCAL:
— El viernes 18 de octubre, en la madrugada, se llevó a cabo una acción ominosa: en busca de presuntos sospechosos del robo al domicilio de la mandamás de la PABIC, Mariel López Martínez –ex funcionaria del gobierno del ex priista Alejandro Murat y esposa del ex titular de la Secretaría de Seguridad Pública, José Raymundo Tuñón Jáuregui- una centena de policías allanó, con lujo de violencia, el hogar de una pareja de adultos mayores en la Colonia Aurora de la capital. Rescoldos del pasado los nuevos jerarcas de la seguridad pública. ¿Y a dónde quedó aquello de no incorporar en cargos de mando a rémoras del anterior régimen?
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